Intrusismo

– “¿De qué te ríes?”, preguntó.

– “De tu intrusismo”, contesté nerviosa. “Te siento como un centenar de hormigas inquietas caminando desordenadamente por mis rincones más secretos. Es extrañamente conmovedor e inevitablemente paralizante”.

——-

No pude romper el silencio, ni volver a subir la cabeza, pero las hormigas continuaban descaradamente su viaje en mi cuerpo. Claro, aún me miraba. 

(“No me mires. No me mires. No me mires. Sal”)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s