Hagamos un trato: Tú me desnudas las costillas y yo te arropo los labios. Quizás, no sé, los nudos se nos desaten y podamos perdernos -por fin- yo por tu ombligo y tú entre mis piernas. Y viceversa.
Recuerdo indecente
Qué indecente es tu recuerdo. Se me encarama -sin permiso- en el momento menos indicado y no sé cómo quitármelo de encima. Si lloro, no se ahoga; si grito, le hago cosquillas; si corro, me persigue; y si me quedo, me llora él, me grita él, me corre él. El rimel, el tiempo, la vida.
La mujer que veo pasar
Le veo pasar, otra vez, por los callejones que yo visito. También lleva una mochila y el pelo libre. Me pregunto si se ha percatado del pájaro que nos espía, si le cede el paso a las hormigas mientras camina, si le gusta la poesía, si ha llorado en la última semana, si me ha …
71 días
Poema sobre el olvido y la esperanza.
Conmigo, pero tuyo
La sandía me empezó a gustar el día que me quitó la sed. Y lo mismo me pasó contigo. La diferencia es que de ti siempre estoy sedienta y que cada vez que te pruebo me sabes mejor. Si me lees, que sepas que no te quiero a ratos, no te quiero a partes, y …
