A 40.000 pies
o al nivel del mar,
cuando lluevo,
o cuando brillo,
siempre estás.
Y tu recuerdo,
aunque a veces
me parte,
siempre me salva.
Un abrazo solar, Leo.
Mi eternamente amigo,
eternamente amado.

Animal creativo, curioso y afortunado. Escribo y (me) hago preguntas