First year of eternity

imagen leo

Foto: 27 de Septiembre de 2013

(Él me manda una foto estando en clase (izq.), yo le respondo con otra foto desde mi casa (der.))

Se ha ido ya hace 365 días. Mirándolo en retrospectiva el tiempo ha pasado bastante rápido… A veces me pregunto si habrá amado, reído, abrazado, bailado y aprendido lo suficiente. Pero de qué vale preguntármelo, la vida dijo que sí y Dios – sin dudarlo- le abrió sus brazos…Tal vez ni siquiera él se lo preguntó cuando abrió los ojos y vio su cuerpo debajo de cientos de kilos de cemento. ¿O será que sí?, ¿habrá querido volver?

Todavía lo extraño cuando veo sus fotos, cuando LinkedIn me sugiere que conectemos, cuando cierro los ojos e imagino sus abrazos con su chaqueta de cuero, cuando pienso en EAFIT, cuando Space es tema en las noticias, cuando parqueo en un sótano, cuando es 12, cuando miro el cielo, cuando veo el mar.

Alguien me preguntó hace dos meses que cómo estaba. Le respondí que bien, que algunos días sentía dolor, otros indignación, otros paz y otros agradecimiento. Ella sólo me dijo: “eso es amor”…

Leo

Hoy en tu primer año de eternidad quisiera olvidar la tristeza y agradecerte, no sólo por lo que hiciste mientras la vida me dejó abrazarte, mirarte, hablarte y quererte; sino por todo lo he aprendido con tu “viaje”.

Gracias Leo por hacerme cuestionar a Dios. Sólo así pude re-descubrir y volver a amar a ese Dios que es la vida misma y el por qué de mi existencia; ese que está en el aire que respiro, en los árboles, en las montañas, en la inmensidad del cielo y en los otros; ese Dios que no castiga, ni juzga, que es amor infinito y que lo único que hace es acompañarnos en el devenir de nuestras vidas. Por ti sé que Dios es simplemente lo que yo quiero que sea.

Gracias, también, por introducirme en esta búsqueda de paz interior, por poner a prueba mi capacidad de perdonar y por hacerme entender que por más fuerte que sea, no tengo un corazón de piedra. A la fuerza me hiciste dar cuenta de que hay cosas que merecen lágrimas y que éstas son –a veces- la única expresión del amor, al fin y al cabo –me guste o no- hacen parte del lenguaje universal.

Por lo tanto, gracias Leo por dejarme sin aliento y por arrugarme el alma. Todavía no estoy preparada para que la partida de alguien vuelva a dejarme así, tan inhumanamente vulnerable, me da miedo este miedo, pero ahora sé que cada minuto compartido y cada amanecer son un lujo.

Y, por último –para no robarte más eternidad- gracias porque con tu partida descubrí que el peor miedo en la vida, es vivir con miedo. Ayúdame Leo a seguir aprendiendo a vivir, no me dejes sola, no permitas que te llore y, sobre todo, sonríeme, sonríeme cuando levante la mirada al cielo, cuando la luz de la luna atraviese mi ventana, cuando entre a un sótano, cuando sea 12, cuando Space vuelva a ser noticia, cuando imagine tus abrazos y cuando sea capaz de poner en LinkedIn que no me interesa conectar contigo por ahí porque con la conexión que tenemos, de alma a alma, ya me sobra.

¡”Feliz” primer año de eternidad, amigo mío!

¡Te quiero!, ¡Te extraño!

Carolina.

PD: A propósito, gracias por los dos amigos que me dejaste. Aunque no te reemplazarán JAMÁS, me colorean los días, como lo hacías tú.

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2 comentarios sobre “First year of eternity

  1. Caro, es de las cosas más bonitas que he leido. me da incluso pudor asomarme a esta conversación tuya con tu amigo Leo, de lo íntima, sincera y bonita que es. ojalá algún día llegue a expresar mis sentimientos como tú lo haces. muchos besos!!

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