Vaya vida

En la oscuridad -sin otra compañía que el reflejo de la luna llena- se estremecía cuando el contacto del helado viento de finales de invierno pasaba por sus ropas hasta congelarle los huesos. La marea, tranquila y helada, intentó reflejar su piel blanca, pero no pudo... demasiadas arrugas, el tiempo no perdona. Posó su mano en …

Mi Leo, por siempre

Leo, Llevaba horas deseando sólo una cosa: que estuvieras bien, así eso significara no volver a abrazarte nunca más… Me había cansado de pensar cuánta hambre podrías tener mientras yo comía o cuánta sed tendrías mientras sentía el agua pasar por mi garganta. Estaba agotada de pensarte ahí, en medio de mil toneladas de cemento …