Abandonar la tristeza

Cuando la vi de pie, apoyada en la pared, mirando hacia arriba, le pregunté si era feliz. Me miró con el cielo azul escondido en sus ojos y salió corriendo en dirección contraria. No sé si se fue en busca de la felicidad o si la encontró conmigo un instante y entonces huyó. A veces …

Te (no) siento

Han pasado ya doscientos días y aún no puedo decir(me) que te (no) siento como a las moscas sobre la ropa. Pero has de saber, amor de ayer, que me han vuelto a salir flores del ombligo y que no fueron necesarios ni tu boca, ni tus besos