Montevideo, más que un aroma salado repleto de historia

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A medida que se alejan del centro, las calles se impregnan de ese característico olor salado de las ciudades costeras. Y allí donde se concentra esa esencia está un puerto que es desde hace siglos el motor económico de una de las capitales sudamericanas más apetecidas: Montevideo. No obstante, esta ciudad de Uruguay -que lo sorprenderá desde que aterrice con el modernísimo diseño interior y exterior del Aeropuerto internacional de Carrasco- le ofrece más que un aroma repleto de historia.

La metrópoli -fundada con carácter militar y comercial y ubicada en el sureste de América del sur, al lado de Argentina- aún conserva las huellas que comenzaron a dejar sus habitantes desde 1740, aproximadamente. Sin embargo, los cambios arquitectónicos e industriales del siglo XX también tienen cabida en la que es hoy la sede de Mercosur.

La puerta de la Ciudadela -lo único que queda de las murallas que funcionaron como armadura protectora hasta 1829- es uno de los legados más importantes de la historia del Montevideo colonial. Junto a ella, se encuentra la Plaza Independencia, otro de los sitios emblemáticos de Montevideo. En el centro de la plaza -diseñada por el arquitecto Carlo Zucchi en 1837- se levanta la estatua de José Gervasio Artigas, uno de los militares estadistas más influyentes de la Revolución del Río de la Plata. Por medio de unas escaleras usted podrá llegar al mausoleo subterráneo que contiene los restos del prócer.

Allí mismo en la Plaza Independencia están la Torre Ejecutiva, sede actual del Poder Ejecutivo, y el Palacio Estévez que es hoy el Museo de la Casa de Gobierno.

El casco antiguo de la ciudad, “La ciudad vieja”, es uno de los sitios emblemáticos de Montevideo. Es allí donde se encuentran gran parte de los atractivos más bellos y pintorescos de la época antigua de la ciudad. No deje de visitar la Catedral Metropolitana, ubicada frente a la Plaza Constitución  -también llamada Plaza Matriz-. El Cabildo -el único palacio colonial de la ciudad, de estilo neoclásico español- es otra de las edificaciones que tendrá que ver. A base de piedra y ladrillos fue construido en un principio para funciones capitulares y dependencias carcelarias y es, desde 1958, el Museo Histórico Municipal. No deje de visitar el Museo Torres García y el Teatro Solís, el más importante y antiguo de la ciudad y uno de los mejores teatros de Suramérica.

Le recomendamos también el Museo José Gurvich, ubicado en el Edificio Constitución sobre la Plaza Matriz y dedicado a las obras del artista por el que lleva su nombre; y el Museo Juan Manuel Blanes, en el que podrá deleitarse con los hermosos colores de un jardín japonés.

Los avances que ha tenido la ciudad los verá reflejados en monumentos como el Palacio Salvo, ubicado en uno de los costados de la Plaza Independencia. El palacio, de estilo Art Deco ecléctico y 105 metros de altura, se posicionó como el más alto de Sudamérica cuando finalizó su construcción en 1928. Por su parte, la Torre de las Telecomunicaciones, que alcanza los 162 metros de altura, es el rascacielos más alto de Uruguay. No deje de visitarla.

Por su parte, el Castillo Pittamiglio es de visita obligatoria. La edificación -que tiene características medievales y renacentistas pero que no puede clasificarse en un estilo arquitectónico puntual­­- comenzó a construirse en 1910 y continuó en construcción hasta después de 1966. Lo verdaderamente impresionante es su interior con estructura de laberinto.   Tendrá que cruzar infinitos recovecos, entrar en habitaciones agachado y usar escaleras que no conducen a ninguna parte. Entrar allí será sin lugar a dudas una experiencia inolvidable.

Visite por supuesto el puerto, encargado del flujo de cargas del Mercosur y la razón por la que un día se fundó la ciudad. Y no se vaya a ir sin conocer el mercado del puerto, un complejo gastronómico especializado en carnes, vinos y quesos.  No pierda la oportunidad de degustar allí la reconocida carne uruguaya.

Cerca al Puerto de Montevideo se encuentra el World Trade Center Montevideo, un conjunto de edificios empresariales que lo impactará por su grandeza y su diseño vanguardista. Ubicado en la zona de mayor crecimiento residencial de la capital y con una vista panorámica privilegiada, este complejo está hecho para trabajar -como dicen quienes lo construyeron- “en el mejor lugar para vivir”. ¿Cómo no comprobarlo?

Muy cerca al WTC Montevideo encontrará la Rambla, una avenida de más de 22 kilómetros que bordea la costa del Río de la Plata. Sobre ella, -en bicicleta o caminando, como prefiera- podrá visitar las playas de la ciudad. Hacia el oeste se encuentran unas agrestes como La Colorada, Punta Espinillo, Zabala o Punta Yeguas. Y hacia el este están los barrios de Carrasco y Pocitos cuyas playas llevan su mismo nombre. En estos dos barrios -en donde viven las familias de la clase media alta y alta uruguaya- podrá deleitarse no sólo con la belleza de sus playas -bastante apetecidas por los turistas de todo el mundo-, sino también con el ambiente que hay en las calles que separan altos edificios construidos en los años setenta y ochenta.

Si es amante del fútbol, conozca el Estadio Centenario, un monumento histórico de este deporte desde 1983 y donde Uruguay ganó el Primer Mundial de fútbol de la historia en 1930. Cerca de éste se encuentra el Parque Batlle, uno de los pulmones verdes de la capital. Aproveche y recorra sus zonas, oxigene sus pulmones y deléitese con su flora. El Parque Rodó, que cuenta con veinticinco hectáreas de zonas verdes, es otra excelente opción para estos fines.

Si visita la capital uruguaya durante el mes de febrero y principios de marzo será testigo de uno de los acontecimientos más relevantes de la ciudad: el carnaval. Durante cuarenta días podrá participar de desfiles, tablados y un ambiente lleno de color, fiesta y tradición, en la fiesta popular por excelencia.

Montevideo es sin duda una ciudad que se destaca por su puerto y su comercio. Sin embargo, alejándose de ese aroma salado del mar y adentrándose en la ciudad, hay cosas que demuestran que hay mucho más que eso. Hay calidad de vida, arquitectura, diseño, vanguardia, tradición, cultura, playas y prados. Y todo allí, cerca al mar pero no junto a él.

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