Un poco de eso

Opinión, Poesía

Alguien me preguntó por qué siendo una persona tan alegre escribo cosas “tan tristes”.

“¿Me define lo que escribo?”, pensé.

Hoy me (te) respondo:

No soy sólo lo que escribo. Ni lo que callo. Ni lo que grito. Ni lo que vivo.

No soy la melancolía que me abraza tantas noches. Ni la nostalgia que me dan las montañas. Ni la niña que se siente perdida. Ni la mujer que camina, rota.

No soy las carcajadas en el suelo. Ni los abrazos en los que duermo. Ni los besos que (no) doy. Ni las victorias que celebro.

No soy mis suspiros. Ni mis lágrimas. Ni mi risa. Ni mi fuerza.

Soy todo eso.
Nada de eso.
Un poco de eso.

Y no quiero ser de otra forma.

Anuncios

Ninguna mujer se muere de abstinencia

Opinión

(…) Es típico –y todas las Lolas lo sabemos- que cuando una más “necesita” o más libremente quiere explorar su sensualidad y sexualidad con alguien, menos posibilidades hay. Y si no es porque el que a una le gusta está casado, es porque tiene novia, es gay, está entusado o está lejos. Ley de Murphy, sin lugar a dudas. Además, la cosa se complica cuando una es ese tipo de Lola a la que por “x”, “y” o “z” (hay múltiples razones, pero ya eso es otra historia) no le gusta el sexo casual o el cuentico de “amigos con derechos”. Esto sí que es un hadicap cuando de (eterna) abstinencia se trata (…).

Ilustración de @sofiabernals, publicada en el artículo citado de Lolas Magazine

Continúa leyendo el artículo completo en

Lolas Magazine.

Estar sola(s) es necesario

Opinión

A veces la gente no entiende cuando confieso que hay momentos (incluso días enteros) que prefiero estar sola.

“¿No te aburres?”, me preguntan.

No, no me aburro. He aprendido a disfrutar(me) y a apreciar el silencio y mis silencios. Tanto que a veces compartir tiempo con otras personas me supone un gran esfuerzo. Y no porque sea una “anti-social”, o una ermitaña (aunque esto un poquito sí); sino porque -para mi fortuna y por desgracia, a veces- se cuelan fácilmente por mi piel sensaciones y pensamientos ajenos que se quedan dentro de mi cuerpo hasta que los duermo, los alimento o los bailo.

A veces pienso que el reto diario que tengo que hacer (y que deberíamos hacer todas-os) por encontrar el equilibrio entre habitarme y habitar La Tierra, mientras la comparto, es hermoso sólo porque es complejo. Sino, ¿qué gracia tendría?

Como dice este artículo de The Book of life (un pedacito de vida de The School of life):

“We’re drawn to solitude not because we despise humanity but because we are properly responsive to what the company of others entails. Extensive stretches of being alone may in reality be a precondition for knowing how to be a better friend and a properly attentive companion” .