Con el cielo dentro

Te-me-nos fuiste hace ya cuatro años. Pero hoy, con una paz tan feliz que hasta me estremece, puedo decirte que recordarte es sentir que tengo el cielo dentro y que, por suerte, entre tú y yo, no hay distancia sólo infinitud. (Te quiero, Leo. Feliz eternidad)

Abandonar la tristeza

Cuando la vi de pie, apoyada en la pared, mirando hacia arriba, le pregunté si era feliz. Me miró con el cielo azul escondido en sus ojos y salió corriendo en dirección contraria. No sé si se fue en busca de la felicidad o si la encontró conmigo un instante y entonces huyó. A veces …

Te (no) siento

Han pasado ya doscientos días y aún no puedo decir(me) que te (no) siento como a las moscas sobre la ropa. Pero has de saber, amor de ayer, que me han vuelto a salir flores del ombligo y que no fueron necesarios ni tu boca, ni tus besos