Como un río por su cauce, a veces en calma, otras no tanto, haciendo estruendos, o en silencio, el tiempo pasa. Y pasa sin miramientos, sin dudarlo y sin cansancio (o con un poco, quizás). Vos verás qué hacés Manuel, pero yo quiero tirarme al agua, hundirme, flotar, salirme y volver a sentir el …
Sombras que sobran
Me asomo a la ventana y veo que la nieve se ha descongelado. Pronto florecerán los árboles y calentará el sol, lo sé... pero no consigo acostumbrarme. Me faltas tú, me sobra tu sombra.
Siempre estás
A quienes han tenido el privilegio de amar y ser amadas(os) por estas criaturas. Y también a quienes no, con el deseo profundo de que algún día se lo permitan. Cuando no siento la vida, o cuando la siento más de la cuenta, aquí estás, siempre, con tu nariz fría… No entiendo cómo hombres …
El pajarito que amaba volar
Hace algún tiempo, cuando los árboles comenzaban a desvestirse, me encontré un pajarito. O me encontró él, no sé. Era mediados de octubre y estaba yo abrazando un árbol. No sé por qué me gustó tanto, creo que era porque amaba volar. Ojalá si algún día vuelvo a verlo, tengamos los dos las alas abiertas. …
Sentir las noches
De hace un tiempo para acá no le gustan las noches. Dice que es porque es el momento de sentir lo que no quiere. Ojalá supiera que los amaneceres sólo existen porque hay noches y que no hay aventura más bonita que sentir(se)... porque sólo siendo se es y SER es mágico.
