Atentados terroristas de las FARC sacuden el suroccidente de Colombia

Artículo 17 parte 1 (Febrero 7-2012)

Artículo 17 parte 2 (Febrero 7-2012)

Según las autoridades, el pasado sábado fueron desarticulados 14 artefactos explosivos que serían detonados en diferentes zonas de esta región colombiana que está siendo azotada con una ola de atentados desde el pasado miércoles cuando una motobomba -cargada con 50 kilos de anfo- estalló fuera de un cuartel de policía en Tumaco, departamento de Nariño, dejando junto con los atentados del jueves en los departamentos de Villa Rica, Cauca, y Cajamarca, Tolima, 20 muertos y 78 heridos.

Cinco de los artefactos de 15 kilogramos de explosivo R1 mezclados con metralla y de los cuales no se conocen aún los responsables fueron encontrados en la vereda de La Cohetera del municipio de Cajibío, en el departamento del Cauca. En Jambaló, por su parte, fueron desarticulados otros cuatro artefactos que -según el gobernador del departamento, Temístocles Ortega- iban a ser utilizados supuestamente por las FARC contra la policía de ese municipio. En el municipio de Miranda -también en el Cauca- fue encontrado un campo minado conformado por tres cilindros de 25 kilos cada uno que fue detonado de manera controlada por los expertos en el tema y dos bombas escondidas en los cestos de basura de una cancha de fútbol en la vereda Guatemala. Según el comandante de la Fuerza de la Tarea de Apolo de la III Brigada del Ejército, cada carga desactivada tenía 40 kilogramos de explosivos.

Si estas dos últimas no se hubieran desactivado, serían cinco los atentados ocurridos en 48 horas que el Gobierno de Juan Manuel Santos le adjudica a una alianza de las fuerzas armadas de Colombia (FARC) con bandas criminales. En este contexto, el ministro del interior Germán Vargas Lleras afirmó que la actitud de la guerrilla es contradictoria pues “resulta paradójico que cuando ésta organización ha anunciado la entrega de unas personas que están secuestradas hace tantos años, en la intención de avanzar hacia un eventual diálogo político”, asesinen civiles y uniformados con hechos como los ocurridos en el departamento de Nariño.

Según el Gobierno, esto podría hacer parte de una estrategia de Timochenko en primer lugar para hacer ver fuerte la organización a pesar del asesinato del ex jefe guerrillero Alfonso Cano en la <<Operación Odiseo>> en noviembre del año pasado y, en segundo, para desviar el interés de las autoridades al suroccidente del país para poder liberar la presión en las fronteras con Venezuela y así poder reorganizar sus frentes. Sin embargo, el Presidente Santos se pronunció en un consejo en el municipio de Corozal, en el departamento de Sucre, calificando de “irracionales” a los atentados y diciendo que con el rechazo expresado por varios países –como México, España y Francia- y organizaciones internacionales se demuestra que el grupo armado tiene “una débil posición ante el mundo y ante los colombianos”. Asimismo, agregó que nadie entiende cómo ponen una bomba que afecta a ciudadanos inocentes y reiteró que se tomarán “todas las medidas adicionales para prevenir que estos ataques continúen”. El Ministro de defensa, Juan Carlos Pinzón, por su parte, afirmó: “se nota que las FARC tienen una decisión de atentar contra el pueblo, lo cual genera rechazo y decisión de seguir golpeando a esa organización. Son unos criminales y narcoterroristas”.

Luto, dolor e indignación

Eso es lo que sienten los habitantes del municipio de Tumaco –un municipio rodeado desde hace años por cultivos ilícitos que facilitan en la zona la presencia de narcotraficantes y guerrilla- después de que el miércoles casi a las dos de la tarde se produjera el atentado. A esa hora, estudiantes, padres de familia y vendedores que se encontraban cerca de la estación de Policía se estremecieron con el impacto de la bomba, camuflada en una motocicleta. Jeremías Quiñónez, un pescador que se encontraba en la calle Mosquera dice: “Fue una explosión horrible. Yo estaba a tres cuadras de la estación y sólo pude ver una enorme polvareda y las llamas seguidas de llantos y de gritos de la gente. Dejé tirado el pescado en la calle y salí corriendo a auxiliar a los heridos que quedaron tendidos en los andenes”. Jorge Moisés Angulo, de la Defensa Civil, afirmó que el panorama se veía como si hubiera estallado una guerra y agregó que, por fortuna, las instalaciones del hospital estaban cerca. Fabián Mauricio Echeverría, gerente del hospital San Andrés, informó que la mayoría de los heridos presentaba fracturas en las extremidades inferiores y superiores y traumas en los oídos. James Landázury, un ex futbolista que se salvó, le contó al periódico “El tiempo” que pensó que su hijo había muerto. Y agregó: “Es duro lo que ha pasado. Vi a un amigo, Otto, quien murió en la explosión. Hay que parar esta violencia”.

En horas de la tarde del miércoles, fueron trasladados siete heridos en grave estado de salud  a la ciudad de Cali. Más tarde, en la noche, llegaron en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana otros 33 pacientes. La directora del Hospital Universitario del Valle, María Lucerom Urriago, manifestó que allí fueron internados ocho personas que presentaban cuadros complejos, entre ellos un menor de cinco años.

Además de las nueve víctimas mortales y los casi 70 heridos que dejó el atentado, hay más de 200 personas afectadas sin casa y sin negocios. El Gobierno municipal decretó tres días de luto y los habitantes del municipio compartieron y se solidarizaron con su dolor.

Cárcel para uno de los detenidos que colaboró con las FARC

El pasado viernes un juez penal ordenó el ingreso a prisión de Gerardo Chávez Portocarrero, detenido por haber colaborado en el atentado del miércoles en el municipio de Tumaco. Según los investigadores, él y su compañera sentimental Zamira Vásquez Muñoz –quien fue puesta en libertad por decisión de la encargada judicial del caso- administraban un estacionamiento en el que guardaban los explosivos que los delincuentes utilizaron después para la acción terrorista. A Chávez le fueron imputados cargos por homicidio agravado, terrorismo, daño en bien ajeno, lesiones personales y fabricación, tráfico y porte de explosivos. Según el General Carlos Ramiro Mena el detenido aceptó todos ellos. Por otra parte, el responsable del atentado en el caso de Villa Rica (Cauca) sería alias “Caliche”, un jefe guerrillero de la columna móvil Jacobo Arenas.

El Presidente, indignado por la hipocresía de los dirigentes de esta organización terrorista declaró que los autores de los atentados son alias “Rambo”, “Oliver”, “El Doctor” y “Rincón”. Y aseveró: “Los tenemos identificados, los tenemos ubicados y vamos tras ellos”.

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