Provocaciones

Él y ella. Una habitación. Poca luz.

– “No me provoques más… por favor”… Fue un susurro mentiroso que gritaba lo contrario.

Él lo entendió y siguió buscando su cuello con su boca hasta que pudo alcanzarlo.

– “No voy a poder parar”…
– “¿Eso es lo que quieres?”

Ella exhaló, cerró los ojos y buscó su boca.

Un paso, dos, tres y por fin en la cama juntos, cuerpo a cuerpo. El roce aumenta la respiración de ambos y el movimiento es cada vez más veloz, más rítmico.

Se sienten bien, se siente bien. O tal vez no, porque no se pertenecen.

– “No puedo”, dice ella.

Él se quita de encima y ella queda acostada boca arriba con el corazón entre las piernas y la respiración entrecortada.

Abre los ojos y está sola, aunque con las mismas sensaciones en su cuerpo.

– “Bendito cumpleaños”, dice ella… Sonríe y comienza a respirar profundo hasta quedarse dormida, otra vez…

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